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Mirá quién habla: Nico Schweizer

Embarcate en un viaje fascinante para descubrir el “lado B” de Nico Schweizer, el diseñador gráfico y director creativo con más onda de Mendoza. En una charla exclusiva, Nico dialogó con nosotros y nos regaló una increíble producción.

Ni bien llegó a la entrevista, su energía transparente y a la vez intensa inundó el lugar. ¿Vieron cuando decís “qué buena vibra me da esta persona”? Bueno, así. Quien escribe sabía poco de él y da fe de haberse llevado una imagen maravillosa.

Desde niño cuestionaba todo y soñaba (o sueña) con ser famoso, y hoy, canaliza cada pensamiento a través de sus redes sociales, comunicando un universo único. Su historia de vida incluye un accidente en Barcelona que le enseñó mucho, especialmente a frenar y reconectar consigo mismo.

La creatividad y el juego han sido sus compañeros de vida. Así es como con 28 años, es director creativo y diseñador gráfico de Sticky, una empresa creativa que comparte junto a su hermana melliza, definida por él como “su auténtica alma gemela”. 

Canceriano, pero con ascendente en Sagitario, confiesa tener un poco de los dos signos. Desde lo familiar y lo íntimo de Cáncer hasta pasar días enteros rodeado de amigos o viajando como todo sagitariano. 

Nico afirma disfrutar su presente trabajando en lo que le apasiona, y es que desde que tenía 4 años, su cabecita volaba y experimentaba. “Desde muy chiquito me cuestionaba todo, entonces no sabía qué era lo que me gustaba, pero sabía que era creativo porque me encantaba dibujar y hacer muñequitos de plastilina. De hecho, mi viejo me compraba herramientas y otras cosas para que deje volar mi imaginación. Cuando terminé el colegio no sabía qué estudiar, entonces me puse a buscar alguna carrera relacionada con la creatividad porque sabía que ese era el destino. Me llamó la atención Diseño Gráfico, Publicidad y Arquitectura. Primero opté por Arquitectura más que nada por presión de mis viejos, por la salida laboral y todo eso. Después me di cuenta que no era lo mío y me compré mi primer libro de Diseño Gráfico que me voló la cabeza y bueno, ahí elegí mi rumbo”. 

El estudio que tiene junto a Sofi, su hermana, se llama Sticky. ¿Por qué? Nico revela que siempre les gustaron las ideas pegajosas, esas ideas que se te pegan en la cabeza como un chicle o como un sticker. Lo característico de Sticky es, obviamente, el impulso a jugar con lo que hay. “Desde siempre que nos tomamos la vida como un juego. El mismo nos llevó a estar en lugares copados y experiencias muy bonitas. Por eso yo creo que la clave en todo es jugar a ver qué te gusta, así como un niño”, confiesa. 

La oportunidad de su vida y la necesidad de frenar

 Como ya anticipamos, este año Nico sufrió un accidente por las calles de Barcelona que lo dejó muy mal pero que hoy hace que todo sea “perfecto”.

“En junio fui a visitar a mi hermana a Barcelona por dos meses. El 1 de agosto tenía pasaje de vuelta. Una semana antes de volverme estaba haciendo las despedidas con mi gente de allá, un grupo hermoso y muy grande, por eso quería estar al menos un rato con todos”, comenzó relatando. 

“En esa dinámica, me fui de una juntada a otra yendo en bici. Iba lo más tranquilo arriba de la bici hasta que en una esquina, un chico que venía en moto se pasó en rojo, no me vio y me atropelló. Yo salí volando como 50 metros y caí con toda la parte izquierda de mi cuerpo. Me quebré la cadera, fémur, tibia, peroné, las costillas, se me explotó la pleura (parte que recubre el pulmón) y se me fisuró la base del cráneo”. 

Nico fue operado en Barcelona, allí le reconstruyeron la mayor parte izquierda de su cuerpo. Estuvo en coma pero no mucho tiempo, de hecho él ya sabía qué día iba a salir del hospital. De a poco fue recuperándose hasta que le dieron el alta y pasó a estar en silla de ruedas, así fue como viajó de vuelta a Mendoza.

Nico y su “susurro” 

“Desde chico tengo como un susurro que me habla. Yo le digo susurro porque para mí es como si de repente hubiera algo que me está diciendo o adelantado las cosas. Me pasó mucho en el accidente, ese susurro se desarrolló un montón. O sea, yo sabía cuándo me iban a dar el alta y así fue”.

Muchas veces, como periodistas, no sabemos si estos temas se van a poder hablar con tanta claridad y tanta confianza, pero Nico se abrió completamente con la necesidad de contar lo que le enseñó ese episodio traumático de su vida.  

“Yo entiendo el accidente como algo que para mí fue perfecto, o sea, como si de repente me hubieran metido un freno de mano. No me quedó otra que estar un mes entero en el hospital recuperándome y viendo muchas cosas que quizás antes no veía pero siempre muy bien acompañado”, dice.

 Su rutina era “estar al palo todo el tiempo”. Salía de trabajar, se iba a entrenar y de ahí a otro lugar. Con todo esto, empezó a preguntarse “¿y el tiempo para mí mismo para cuándo?”. “El mayor aprendizaje que me dejó esto fue calmarme un poco, concentrarme más en mí mismo, gestionar todo lo que escondía debajo de la alfombra y demás. También me pasó algo muy loco con respecto a mi cuerpo ya que siempre lo criticaba y el accidente me hizo dar cuenta de la fuerza que tiene más allá de lo estético, la fuerza para sostenernos y acompañarnos”.   

De esa manera, entendió que no hay que tener el control de todo y dejar fluir un poco más las cosas. Si bien cree inevitable y necesario proyectarse a largo plazo, ahora confía en el universo y “que sea lo que tenga que ser”.

 ¿Quién es Sofi Schweizer en tu vida? 

Su hermana melliza es su conexión al siguiente nivel, su auténtica alma gemela. Lo comprobamos un minuto después de empezar a hablar con él. 

“Tenemos una conexión muy grande. Siempre hicimos todo juntos. Por ejemplo, de chiquitos nos separaban y alguno se enfermaba sí o sí, entonces el médico le decía a mi vieja que nos teníamos que volver a juntar, como que tenemos una simbiosis por así decirlo”, relata. 

“De hecho, cuando pasó el accidente, la Sofi lo sintió, o sea, se dio cuenta que me había pasado algo sin estar ahí. Es decir, ambos sienten sensaciones y emociones del otro sin estar juntos o presentes en el mismo lugar. “Que ella se fuera a vivir a Barcelona fue muy difícil para mí, pero entendimos que la manera de evolucionar y sanar era separándonos y aceptando los distintos caminos que cada uno quiera tomar”. 

 

¿Influencer o comunicador? 

Como bien dijimos anteriormente, Nico es un cuestionador nato. Desde chiquito le llamaba la atención el cielo, el universo, las personas, los autos, todo. Se cuestionaba observando y muchas veces no encontraba respuesta.

Con esa premisa es que se comunica en sus redes, cuestionando y comunicando. Siento que antes veía las redes sociales como una herramienta para tener que ser alguien, como que era un personaje jugando y divirtiéndose. Después del viaje me costó mucho volver a ser ese. Si subo una historia hoy en día es porque realmente tengo ganas y me resuena”. 

“Más que influencer quiero ser comunicador, charlar de cosas interesantes o polémicas, mostrar un poco todas mis caras y momentos, un poco más real digamos. Además, me siento parte de una generación que tiene un poco el peso de venir a cuestionarse para sanar cargas o patrones que vienen de generaciones anteriores, entonces comunicar y hablar de eso me reconforta y me abre a mil opiniones similares o distintas”.

“Hoy en día me doy cuenta que me gusta comunicar mensajitos de la vida en general. Es como ‘bueno, te regalo un mensajito, si te sirve buenísimo y si no, pasa la historia’”, afirma.

El éxito y el propósito 

“La definición de éxito es encontrar en la vida lo que te gusta o apasiona y vincularlo con algún propósito. Creo que la gente no tiene un solo propósito en la vida, sino que hay varios y los vas descubriendo a lo largo del camino”, señala. 

Además, recalca la importancia de estar rodeado de gente que vibre en la misma sintonía y que te quiera. “Creo que hay que prestar mucha atención y ser selectivos con las personas que elegimos que nos rodeen. Yo tengo un grupo donde todos sabemos que le pasa al otro, los mambos que tenemos, los traumas que tenemos, entonces es como un grupo gigante de autoayuda”, dice entre risas.

Nico Schweizer: “Juanito me vino a enseñar qué es el amor” 

Juanito es el novio de Nico y es, sin duda, un pilar fundamental en su vida. Si algo pudimos testificar es lo mucho que Nico ama a las personas que lo rodean. Así habló de su hermana, de sus amigos y de Juanito. 

“De mis anteriores relaciones entendí que nos merecemos el mismo amor bonito que le damos al otro. Así me pasó y me pasa con Juanito. El Juanito me vino a enseñar lo que es el amor desinteresado, la sensación de estar en casa. Con él me di cuenta que en realidad las demás personas nos ven como seres completos y por ahí nosotros nos juzgamos más de la cuenta. Él me ama con todos mis defectos y me ayuda a construir una mejor versión. Creo que eso al fin y al cabo es un poco el amor”.

 

El “lado B” de Nico Schweizer

Si pudieras tener una conversación con cualquier persona, viva o fallecida, ¿a quién elegirías y qué pregunta le harías?

Lo primero que se viene a la cabeza es Jesús. O sea, yo me pregunto cómo hizo esa persona para lidiar con todo lo que le pasaba en un contexto tan extraordinario, la presión de todo lo que se le atribuía y decía de él. Como preguntarle si realmente era consciente de la tremenda misión que tenía en este mundo. No sé me parece muy flashero todo eso.

¿Cuál es el libro, la película o la obra de arte que más te ha impactado emocionalmente y por qué?

El gran showman. Es una película que salió hace unos años y es la historia real del primer creador de entretenimiento y fundador de un circo en Estados Unidos. Trabajando ahí, se da cuenta de qué manera la gente observa lo distinto y lo cuestiona. Él lo que hizo es capitalizar todo esto y construyó un circo con gente rara para que las personas vayan a verlo y a consumirlo. La historia que tiene es muy buena y a mí me marcó en el sentido de pensar que la gente siempre va a mirar y a cuestionar algo que no forma parte de su cotidianeidad.

La clave es ser vos mismo. No importa lo raro que te sientas, la crítica, los defectos que tengas, no importa nada. Creo que lo importante es siempre sentirse orgulloso de quien sos y apostar por lo genuino y auténtico.

Esta película y mi imaginación también me ayudó a pasar el momento donde estuve en silla de ruedas, después de mi accidente. Para no desanimarme tanto dije voy a volver a jugar, porque para mí el juego es una herramienta que le quita drama a estos sucesos. Entonces la silla de ruedas era una nave espacial para mí o a veces un Ferrari. Cuando pasé a las muletas la gente también me miraba y yo pensaba que era un pirata, como que me meto en un juego y voy transformando la realidad.

Si pudieras cambiar una cosa en el mundo de hoy, ¿qué sería y por qué?    

Creo que sería la manera en cómo nos crían de chiquitos, como ir en contra de lo perfecto, de lo preestablecido. Y apostar por cuestionarnos, gestionar las emociones y aprender a enamorarnos de nosotros mismos. Siento que nuestra generación viene a cuestionar todo lo que ya está escrito. Y además, me encantaría cambiar esa tendencia de juzgar y criticar todo el tiempo, tanto a nosotros mismos como a otras personas. Sí entiendo que existe la crítica constructiva, que para mí es una buena herramienta, pero por ahí nos vamos de mambo.

Si tuvieras la oportunidad de viajar en el tiempo, ¿a dónde irías?

Creo que a algún pasado que no sea este presente. Siento que ahora estamos contaminados de mucha data y mucha info. Me gustaría viajar a alguna época histórica bien lejana, como la de los indios, por ejemplo, que entendían y tenían una cultura donde respetaban a la Pachamama y al mismo tiempo habían jerarquías desde el respeto como brujos, comían lo que les daba la tierra y demás.             

Si pudieras elegir un superpoder, ¿cuál elegirías y por qué?

Elegiría volar o teletransportarme, pero sobre todo volar, porque teletransportarse es directo, en cambio volando disfrutas el camino, ves todo desde arriba. De chiquito veía a los pájaros y pensaba lo suertudos que son de poder volar. También se relaciona mucho con la manera en que actúa mi mente, volando para todos lados.

¿Un lugar en el mundo para vivir?

Creo que acá en Mendoza porque tiene algo muy particular que todavía no puedo definir. Obvio que me falta mi hermana y por ella viviría un tiempo en Barcelona, pero sé que tengo que volver a mi lugar. Creo que es la gente o las costumbres lo que tira un montón, además de poder disfrutar del estilo de vida que llevo.

¿Qué serías si no fueses diseñador?

Si no fuese diseñador, me gustaría ser actor porque siento que ahí está ese juego que es full creativo. Es decir, jugás a ser distintos personajes. Me parece épico eso, como que de repente estás metido dentro de una historia y saltás a otra y así… Creo que es lo más parecido a vivir muchas vidas dentro de una.

En un momento, Nico confesó que no sabía si venir porque se levantó un poco mal y se dijo a sí mismo ‘bueno fijate cómo te sentís y vas viendo’. Nos alegra que se haya sentido cómodo y tranquilo en este espacio para expresarse como lo hizo. Su energía y sus ganas de seguir aprendiendo hicieron de esta experiencia algo muy gratificante.  

Fotos: Agustina Agost.

Dirección de arte: Paulina Gervasi.

Video: Rocío Carloni.

Locación: Sagrada Cocina.

Vestuario: Vartolla Diseño y Alejandro Ferraro

Joyas: Frogg Jewelry

 

 

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