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El brunch, una costumbre cosmopolita

Típico de los domingos, el brunch combina el desayuno y el almuerzo (breakfast + lunch). Huevos revueltos, omelettes, tostadas, frutas; no hay plato que no vaya a funcionar en el brunch. Aquí, la receta de unos huevos revueltos con salmón ahumado y ciboulette, y unos pancakes americanos.

Ideal para un domingo, un sábado, un feriado, o bueno… cualquier mañana que nos encuentre hambrientos e indecisos y no queramos desayunar tarde ni almorzar demasiado temprano. Entre la mañana, el mediodía y la siesta, entre lo dulce y lo salado, el brunch es perfecto para los dormilones, los que se despiertan con apetito voraz y también los dubitativos. Un poco de todo y en su justa medida.

A mitad de camino, esta comida contundente nos permite llegar holgados hasta la mediatarde. Su nombre es un neologismo a partir de la unión de breakfast (desayuno) y lunch (almuerzo), una definición típica de los países anglosajones. Sin ser específicamente ninguna de las dos cosas, logra una síntesis perfecta entre ambos.

Algo similar sucede con “la once”, costumbre originaria de Chile, ya que se trata de una comida servida a media tarde, que no es ni merienda ni cena y es un poco las dos. Se acostumbra “tomar once” entre las 17 y las 21 horas, sirviéndose café o té y pan -habitualmente marraqueta o hallulla- con mantequilla, mermelada, palta, queso, jamón, tomate, huevos. Una “once completa” puede incluir galletas, helados, jugo, tartas, panqueques, roscas, sopaipillas, tortas y más.

 

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Algunos restaurantes y hoteles sirven brunch los domingos y días festivos. Son, por lo general, un buffet auto-servicio.

 

En muchas familias, esta comida ha pasado a reemplazar a la cena. Esto se debe al ritmo de la vida moderna, que ha ido modificando esta costumbre e incluso eliminándola, como sucede en algunas partes de Santiago. La extensión de las horas de trabajo ha provocado, a veces, que la última comida del día sea una once abundante, pasando a ocupar el lugar de la cena.

Pero volvamos al brunch, un hábito cosmopolita y extendido en todo el mundo. Originalmente servido en hoteles ingleses como un horario alternativo para comer la primera ingesta calórica del día los feriados y fines de semana, el brunch se instaló luego en los Estados Unidos, y desde allí influenció a otros países.

Algunos restaurantes y hoteles sirven brunch, en especial los domingos y días festivos desde las 10 de la mañana y hasta las 3 de la tarde, aproximadamente. Estos brunch consisten, por lo general,  en un buffet auto-servicio. Los alimentos que incluye suelen ser los de un desayuno americano: huevos revueltos, salchichas, panceta, jamón, frutas y panes. Sin embargo, puede incluir además cualquier otra cosa servida en un almuerzo: tartas, carne, aves, mariscos, salmón ahumado, ensaladas, etc. Todo ello acompañado de diferentes panes tostados y artesanales. Y por supuesto, de infusiones y jugos.

 

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Entre lo dulce y lo salado, el brunch es perfecto para los dormilones, los que se despiertan con apetito voraz y también los indecisos.

 

Tomar o no alcohol a esas horas es una decisión absolutamente personal. Si se opta por hacerlo, para completar la escena cool, lo ideal es una copa de espumante o una mimosa (copa de champagne con jugo de naranja). Aunque también se puede pedir una cerveza, un bloody mary o lo que a uno se le antoje (o resista).

El brunch es perfecto para esos días en los que te levantás tarde, cuando no tenés apuro, para recargarte de energía y disfrutar de un momento gourmet dulce y salado. Pero como en Mendoza no es muy común que las cartas de restaurantes y cafés ofrezcan brunch, en esta nota te damos algunos datos interesantes e ideas para que lo prepares vos mismo en casa.

-Este desayuno tardío nunca debe superar el 40% de la ingesta calórica total del día. Un brunch completo ayuda a nuestro organismo a afrontar el día llenos de energía.

-Un brunch saludable debe estar compuesto por frutas y verduras, proteínas de fácil digestión (huevos, pescado, pollo), lácteos, fruta fresca, jugos naturales, tostadas con queso o fiambre, huevos revueltos o en omelette, panes, galletas, crepes… En el brunch podés comer un poco de todo y permitirte dulces, pero siempre buscando lo más sano, vigilando las calorías.

-La ensalada de frutas es el plato estrella que nos ayudará a hidratar nuestro cuerpo tras los excesos de la noche anterior…

-Se puede incluir en el brunch un batido “detox”, la forma perfecta de ingerir las verduras y frutas que necesita nuestro organismo. Pueden ser consumidos en cualquier momento del día, pero si lo hacemos al despertarnos, logramos que nuestro cuerpo pueda contar con todos los nutrientes, vitaminas y minerales que necesita para ponerse en marcha.

-¿Te gusta la comida mexicana? Entonces, podés “castigarte” con una generosa porción (mejor para compartir) de chilaquiles -pueden ser con pollo-. Son crujientes trocitos de tortilla bañados en salsa con queso fresco, crema y frijoles refritos.

Formidable, suculento, contundente. El brunch nos dejará en estado perfecto para dormir una siesta o salir a pasear en lo que queda de un fin de semana que con esta comida ya tuvo, sin dudas, su clímax. Haya sol o esté nublado, nada mejor que empezar un día de ocio (o cerrar el anterior) con estos desayunos tardíos o almuerzos tempranos tan tentadores.

 

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Huevos revueltos con salmón ahumado y ciboulette.

 

Esta receta básica de huevos revueltos se transforma en una receta gourmet con el agregado de salmón ahumado y ciboulette. Es ideal para un brunch especial, o simplemente para sorprender a alguien el domingo con un desayuno diferente.

Porciones: 2
Listo en: 10 minutos

Ingredientes

4 huevos
60 gr de salmón ahumado cortado en tiritas
2 cucharadas de ciboulette picada
sal y pimienta a gusto
1 pizca de nuez moscada
2 rodajas de pan casero
1 cucharada de manteca

Preparación

Batir los huevos en un bol, junto con la sal y la pimienta. En una sartén a fuego medio, derretir la manteca. Verter los huevos y dejar que se cocinen. Por último, agregar las tiritas de salmón y rociar con ciboulette. Cocinar 2 minutos más. Servir inmediatamente sobre una rodaja de pan casero.

 

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Pancakes americanos.

 

Porciones: 4
Listo en: 20 minutos

Ingredientes

2 tazas de harina
2 y 1/2 cucharaditas de polvo para hornear
3 cucharadas de azúcar
2 huevos grandes
1 y 1/2 a 1 y 3/4 tazas de leche
2 cucharadas de manteca derretida

Preparación

Tamizar los ingredientes secos: harina, polvo para hornear, azúcar y sal. En un bol, batir los huevos con la leche. Agregar a la mezcla de harina. Incorporar la manteca derretida. Si te queda muy espeso, agregar más leche.

En una sartén bien caliente, derretir una pizca de manteca. Verter 1/4 de taza de la mezcla en el centro de la sartén. Cocinar hasta que comience a burbujear y se dore la parte inferior. Dar vuelta, y dorar del otro lado. Servir los pancakes con manteca, miel o el dulce que más te guste.

 

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